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EL HOGAR DE NAZARET EN EL SEMINARIO (Gracias «señorita Juana»)

EL HOGAR DE NAZARET EN EL SEMINARIO (Gracias «señorita Juana»)

El pasado Domingo de la Ascensión, día 24 de mayo de 2020, fallecía Juana Macarro, miembro del Instituto Secular Hogar de Nazaret, fundado por el Venerable Don Luis Zambrano. Desde el Seminario rezamos por el eterno descanso de la «señorita Juana» y ofrecemos la Eucaristía en acción gracias por su vida entregada. Como Don Antonio Pérez, párroco de San Gregorio Ostiense en Montijo, subrayó en la homilía del funeral, Juana fue una enamorada de Jesucristo que ha entregado toda su vida a Dios y a los demás, desde la sencillez, el servicio y la alegría, allí donde el Señor y la Iglesia la ha necesitado. Dentro de esa entrega fecunda, Juana estuvo varios años destinada a la labor de «madres» en el Seminario. ¡Cuántas gracias a Dios tenemos que dar todos los que hemos disfrutado en el Seminario, en nuestros años de formación, de la entrega generosa y fiel de las «señoritas»!

En enero de 1963 llegaban al Seminario con el encargo de cuidar de las vocaciones, de los seminaristas y de los sacerdotes. La «señorita Juana» tenía en su corazón muy metido ese amor por el sacerdocio y lo hizo real en su entrega y en el cuidado de los pequeños detalles, hacia los seminaristas y sacerdotes, que son los detalles que más agradan a Dios. Y de la misma manera, todos los encargos y destinos de Juana, (en parroquias y en la Catedral) se destacaron por este cuidado de las cosas pequeñas vividas con amor.

Por eso, hoy, en la persona y en la vida entregada de Juana Macarro, queremos agradecer al Señor, la vida de todas las «señoritas» que han pasado por esta casa siendo «antorchas» de la Luz de Cristo Buen Pastor. Ellas nos han enseñado, con Don Luis, a poner en el centro de nuestra vida a Jesucristo: «Jesucristo, Jesucristo, y nada más que Jesucristo».

Don Luis Zambrano, dirigía, a las primeras que llegaron en 1963 (Javiera Moreno, Narcisa Jorge, Rosa Malfeito y María Sebastián), una carta  que para el Seminario es un verdadero tesoro y un testimonio, que refleja el corazón de padre y buen pastor de Don Luis, su celo de santidad y el amor a esta casa. Transcribimos algunos extractos de esta carta y, con ella, damos gracias a Dios en este tiempo y le pedimos al Señor que siga bendiciendo al Instituto Hogar de Nazaret, y a nuestro Seminario, con muchas y santas vocaciones:

«Él os bendiga y haga que sepáis agradecer con la Institución entera el beneficio tan inmenso que hoy os concede al poner en vuestras manos el Seminario Diocesano, corazón de la Iglesia Pacense… no os han de faltar ni su gracia, ni su luz, ni su fortaleza. Por tanto, con la mirada puesta en el cielo emprender la más nobilísima empresa que el Señor os ha concedido…

Para comenzar os doy estos breves y enjundiosos avisos, que no dudo me tengáis presente en vuestras actuaciones en el Seminario:

1º) El plan de vida habéis de trazarlo cada una en particular, teniendo en cuenta la sección de trabajos que os impongáis.

2º) Ante todo y sobre todo, vuestra vida espiritual y vuestro servicio al Sr. Obispo, Superiores y seminaristas, aún con sacrificios.

3º) Nunca dejéis solo a vuestro Seminario.

4º) Silencio absoluto cuando sirváis al Sr. Obispo, Sacerdotes o seminaristas. Sí o no, como Cristo nos enseña, con una amabilidad que confunda de verdad.

5º) Variad las comidas cuanto podáis.

6º) No tengáis exigencias ni aún en las cosas del espíritu. Se os dará más de lo que entregáis.

7º) Haceros poco visibles. Y cuando tengáis que hacer lo contrario, hacedlo con una delicadeza y modestia que edifiquéis y elevéis a quienes os contemplan.

Os hacéis cargo en un Primer Viernes del año y dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Tened en Él vuestra confianza y sea lo primero que hagáis al encuentro con el Jesús de nuestro Seminario y el de vuestro Sagrario…una oración de confianza y una consagración personal, pero plena y sin recoger jamás lo que confiadamente le vais a entregar.

Cuida tú de mí y de mis cosas, dice el Señor, y Yo cuidaré de vosotras y de las vuestras. Lo mejor para vosotras: aquella Inmaculada, ante la cual tantas veces oró vuestro padre, hagáis una consagración de hijas verdaderas» (Extractos de la Carta de Don Luis a las primeras miembros del Instituto que llegaban al Seminario, en enero de 1963).

Muchos sacerdotes y antiguos alumnos del Seminario hemos sido testigos de cómo todas las «señoritas» han vivido fielmente estas recomendaciones del Venerable Don Luis Zambrano. A todas ellas: gracias.

¡Ánimo y adelante!

José Ignacio López-Navarrete

Rector del Seminario

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